Unai Laso consigue su primer punto basado en una gran pegada

En un choque con poco que contar, Erik Jaka queda virtualmente sin opciones de pase a semifinales y Laso cosecha su primera victoria.
Tarde primaveral en la capital alavesa. Un paseíto, un helado… la tranquilidad que te da la llegada del tiempo más amable. Sin embargo, durante esta época del año las emociones están aseguradas si eres aficionado a la pelota. El campeonato individual del mano a mano, el que decide al manista más completo, apenas empieza, ya exige clasificatoriamente a los participantes. No da tregua y no permite más de un fallo.
Asomados al abismo, así llegaban tanto Unai Laso como Erik Jaka, por las derrotas sufridas en la primera jornada. Los dos llegaban al frontón Ogueta de Vitoria sin margen al error. El que no consiguiera salir victorioso vería cómo las opciones de avanzar a la siguiente ronda se esfumarían. Vencer o morir. Lidiar con esa presión resultaría clave para ellos en cómo afrontar y cómo jugar el decisivo choque.
Ambos integrantes de Baiko cosecharon sendas derrotas en el primer choque ante sus homólogos de Aspe, cayendo ante la calidad de Altuna y el juego y estado de forma de Darío, respectivamente.
Partido dominical con el que termina la segunda parada del grupo A, que a su término dejó todo por resolver en la tercera y última.
Los dos saben lo que es calzarse la txapela del manomanista, el de Lizarza (Erik Jaka) en 2020 -uno de sus mejores años-; el de Viscarret dos años después. Hoy Unai Laso es quién más tenía que perder y sobre quién la presión de no errar más podía afectar. Él siempre estará llamado a ser uno de los favoritos en todos los torneos en que se le anuncia. El principal estandarte de Baiko no podía fallar.
Y no falló. Dominó el enfrentamiento y ejecutó su plan a la perfección, construyó su victoria cimentada en mantener alejado del frontis al rematador guipuzcoano. No dio opciones a su rival y desde el empate a 3 no ha dejado de ir por delante hasta ver el cartón 22.
No fue el partido más entretenido ni vistoso para el aficionado. Una de las claves del devenir la encontramos en la estadística de cuántos golpeos realizó Laso a bote y cuántos Jaka de aire, defendiéndose. El navarro fundamentó su triunfo en llevar la iniciativa con su poderoso golpeo, buscando altura e imprimiendo fuerza, atrasando así al de colorao, que no pudo más que defenderse con uñas y dientes ante el tornado que le llegaba.
El poderoso saque también fue un arma más que útil para el vencedor. De hecho, cuatro de los seis primeros tantos que sumó a su casillero los consiguió por fallos de su oponente en el resto. Aún así, en los primeros compases del choque, hubo igualdad e intercambios en el luminoso, y rachas cortas de los dos pelotaris. Ninguno terminaba de encontrarse cómodo en la cancha, cometiendo fallos y siendo incapaces de encontrar las mejores sensaciones.
Se inició el encuentro con dos errores en el resto del pelotari guipuzcoano. Después hubo cambio de dominio, el 3-2 conseguido por el de colorao sí que fue un bonito tanto donde tras la dejada de Laso al ancho, Jaka respondió con otra contradejada en la que dejó sin posibilidades de respuesta al primero. A continuación, Laso consiguió igualar, y tras las tacadas cortas mencionadas, donde Jaka quería acercar el juego al frontis, se llegó al primero de los descansos. 7-12 favorable para el de azul. Llegó tras dos tantos seguidos, y a la vuelta, puso la directa el navarro.
El mano a mano exige mucho mental y físicamente, no hubo demasiados tantos largos y competidos, pero en los rostros de ambos pelotaris se observaba el cansancio, el desgaste y la concentración.
Después del segundo de los paréntesis obligatorios, Jaka sumó su octavo, defendió como siempre ante los pelotazos del bando contrario y esta vez, con una dejada al txoko muy bonita, consiguió sumar. Nada más duró la alegría. Falló en el siguiente y de ahí al 22 llegó con solvencia y superioridad Unai Laso. Cumplió con su parte.
Un partido sin demasiada historia y sin fuertes emociones -de esas que quería justificar el que escribía la entradilla, otro día será-. El deporte también tiene estos días, donde se aprecian y disfrutan otros detalles, haciéndonos valorar todavía más las grandes tardes de gloria en un frontón.
Pelayo Eguizabal
