La calidad de Altuna decanta un disputado encuentro

En un choque peleadísimo hasta el tramo final, la calidad del de Aspe, con tantos de bellísima factura, finiquita a un Unai Laso muy voluntarioso.

Partido estelarísimo el programado en la tarde del sábado 11 de abril en el frontón del imponente “Navarra Arena”.

Las dos figuras más importantes del mundo de la pelota, banderas de sus respectivas empresas, se verían las caras en el multiusos pamplonés, Unai Laso y Jokin Altuna.

Apenas pasadas dos semanas desde la final acontecida del campeonato de parejas y sin haber pisado ninguno de los dos un frontón desde entonces (al menos en partido oficial) volvían a coincidir los dos astros en el mismo lugar y a la misma hora (aunque esta vez en solitario). ¿Habrá revancha?

Ambos colosos se enfrentaban de poder a poder protagonizando un choque que, si te gusta este deporte, siempre darán ganas de sentarse a disfrutar.

Altuna, que por si algo se caracteriza es por su hambre de ganar y su fortaleza competitiva llegaba tras el tremendo esfuerzo de un campeonato larguísimo y el peso o el extra de motivación, que pueden generar una final perdida. Y cómo vamos a ver después, esto último será lo que sobresalió -así son los grandes campeones-.

En cambio, Laso saltaría a la cancha con el orgullo y la confianza que otorgan la txapela recién conseguida, con un empaque y un pisar diferente en cada paso tras el gran campeonato disputado junto a su compañero Jon Ander Albisu.

A priori, uno de los mejores -sino el mejor- enfrentamientos de pelota mano individual estaba en juego, lo que podríamos catalogar como una final anticipada en la primera jornada.

¿Hay favorito? Las apuestas hoy echarán humo en los prolegómenos, porque, echando la vista atrás, la última vez que se jugaron la victoria a toda la pista el de Amézqueta y el de Viscarret (ambos ya saben lo que es ganar esta modalidad) fue en la semifinal del curso pasado, donde Jokin dejó que su contrincante llegara tan solo al cartón 9 (resultando a la postre campeón).

El actual rey del manomanista no iba a salir timorato al frontón ni con las orejas gachas, de eso podíamos estar seguros.

Con unas gradas a rebosar de aficionados expectantes se acercaba el momento del saque inicial, que ejecutó Altuna por sorteo, y con él, dio el pistoletazo de salida al

choque y al grupo A de la competición, confrontando a los dos cabezas de serie y principales favoritos (que junto con Jaka y el riojano Darío forman el denominado grupo de la muerte).

En los dos primeros tantos se notó la tensión y con dos errores no forzados (Jokin con pasa en el saque y Laso buscando altura por pared izquierda) se dio la primera de las igualdades (1-1).

A partir de aquí y habiendo recuperado el saque el de colorao, éste demostró su concentración y sus ganas de hacerlo bien, dibujó bonitos tantos (varias carambolas incluidas) y recordó al respetable quién es Altuna III dentro de un frontón de pelota, reflejando el luminoso 6-1.

En ese momento se escuchó entre la afición cánticos de ánimo a Unai Laso, porque sí, se puede decir que Unai juega en casa en Pamplona y más todavía cuando las apuestas empezaban a decantarse. Entonces resurgió el pelotari navarro, restó haciendo daño a su oponente y tras un tanto disputado culminó con un bonito dos paredes; después de cinco tantos seguidos azules, se alcanzó el segundo empate. Seis iguales.

En un frontón donde parece que cuesta dominar con la pegada y sobrepasar por altura (siendo ambos dos fortísimos defensores), donde es necesario hacer un gancho perfecto para poder hacer daño, se iba imponiendo la doble pared como la mejor de las armas para poder acabar tantos.

El séptimo punto lo sumó primero Jokin que tras una bonita disputa culminó, precisamente, con la suerte del dos paredes. Ahí es prácticamente imposible llegar. Con el saque a su favor sumó dos más obteniendo una ventaja de tres de diferencia (9-6).

No se vino abajo entonces el bueno de Unai, que con una fina carambola de aire consiguió sumar y cambiar de pelota. Llegó a igualar exhibiendo pegada y obligando a defender muy incómodo al amezquetarra, en cambio esta vez, sí que llegó a ponerse por encima en el tanteador y hacer dudar a su oponente. 9-11.

Hasta aquí duró la alegría de Laso, que vio cómo Altuna resolvió el siguiente punto con un excelso gancho con todo a favor tras una dejada al txoco en la que obligó en exceso al contrario. Cinco tantos seguidos más del de Aspe llevaron a poner un 15-11 en el marcador.

Es importante en esta disciplina el saque, siempre se ha dicho, pero tanto como éste lo es el resto, por la importancia que tiene en no entregar pelota ni dejar la iniciativa al de al lado, recuperar el saque lo antes posible y cortar una racha contraria resulta clave para un buen manomanista.

Como hemos visto, al primer descanso llegó y salió Altuna en medio de una buena racha, exhibiendo todo su arsenal, saque remate, dejadas al txoco, obligando al rival con pelotas arrimadas…

Hasta el 15-12, un dos paredes perfecto de Laso al que no llegó su oponente.

A partir de ese momento hubo intercambios en el tanteador. Ambos contendientes deleitaron a los asistentes con pelota de muchos quilates y tantos de bella factura. Y si alguien es el rey en esta suerte, es el pelotari de Amézqueta, que jugando a favor y llevando iniciativa, no hay nadie que le iguale. Desde aquí al final desplegó sus alas y dejó píldoras para el recuerdo, dejadas al ancho, ganchos al límite, dos paredes imposibles de defender… en definitiva, calidad incalculable en sus manos.

Sin embargo, el pelotari navarro no había dicho su última palabra, sacó toda su casta y después de dos defensas increíbles, ocurrió el fallo de Altuna y consiguió el 18-14. Era su momento. Hizo el 15, el 16, haciendo carburar la máquina de su potente pegada.

Pero sacó su puño en alto a relucir Altuna y esa mirada que te desgarra, lo que significaba que el siguiente punto éste lo había metido en su zurrón con un gancho más que milimétrico. 19-16.

No se dio por vencido el que hoy vestía de azul, sin embargo no se anotaría ningún tanto más. Realizó dos defensones de aplauso, pero con la segunda de las espectaculares dejadas al ancho de Altuna III, tan solo puede uno quitarse el gorro y aplaudir. Los dos últimos fueron parejos en belleza pero diferentes en ejecución, remate al txoco y otro dos paredes de aúpa.

Bravo, bravo, bravo y nos ponemos en pie. Bonito homenaje a este deporte.

Pelayo Eguizabal

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